¿Me contarías tu historia?
El cielo está gris, las hojas caen y no he podido dejar de pensarla. Qué difícil es enfrentarnos a nuestros recuerdos cuando entendemos que aquello que somos no comenzó necesariamente con nosotros. Nuestra historia también está hecha de una familia, de personas que estuvieron antes, de silencios heredados y de experiencias que, aunque nunca vivimos, de alguna manera terminaron alcanzándonos. Lo pienso cada vez que visito a mi familia. Hay algo particular en sentarse alrededor de una mesa, aceptar una tacita de café y escuchar. De pronto, nuestros padres dejan de ser solamente nuestros padres. Los tíos dejan de ser tíos. Los abuelos dejan de ser esas figuras que parecían haber existido desde siempre. Y aparecen las personas. Con sus decisiones. Sus errores. Sus amores. Sus heridas. Quizás crecer también consista en descubrir que los adultos que alguna vez creímos que tenían todas las respuestas estaban intentando entender la vida exactamente igual que nosotros. Y entonces aparece u...