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¿Me contarías tu historia?

 El cielo está gris, las hojas caen y no he podido dejar de pensarla. Qué difícil es enfrentarnos a nuestros recuerdos cuando entendemos que aquello que somos no comenzó necesariamente con nosotros. Nuestra historia también está hecha de una familia, de personas que estuvieron antes, de silencios heredados y de experiencias que, aunque nunca vivimos, de alguna manera terminaron alcanzándonos. Lo pienso cada vez que visito a mi familia. Hay algo particular en sentarse alrededor de una mesa, aceptar una tacita de café y escuchar. De pronto, nuestros padres dejan de ser solamente nuestros padres. Los tíos dejan de ser tíos. Los abuelos dejan de ser esas figuras que parecían haber existido desde siempre. Y aparecen las personas. Con sus decisiones. Sus errores. Sus amores. Sus heridas. Quizás crecer también consista en descubrir que los adultos que alguna vez creímos que tenían todas las respuestas estaban intentando entender la vida exactamente igual que nosotros. Y entonces aparece u...

Llegar a tiempo

Hay días que pasan desapercibidos. Y otros que, sin previo aviso, terminan cambiando la vida de alguien. No porque ocurra algo extraordinario. Sino porque alguien aparece en el momento justo. Con una conversación. Con una pregunta. Con un abrazo. O simplemente porque decide quedarse. Hace un tiempo entendí que a eso quiero llamarlo: llegar a tiempo . Primera escena Era verano. Cristina había salido junto a cuatro compañeras de trabajo a un brunch cerca del Costanera Center. Cinco mujeres hablando de la vida, los amores y las decepciones, mientras un martini parecía darle más seriedad que alcohol a la conversación. Cristina tiene una personalidad imposible de ignorar. Cuando ríe, todo el mundo lo nota. Su humor es sarcástico, irónico y, muchas veces, incomprendido. En medio del almuerzo, Fiorella, gerente de finanzas, comentó que un rumor comenzaba a recorrer la oficina: Cristina sería despedida por mantener una relación con un compañero de trabajo casado. El...

Temporales

La semana pasada anunciaron un fuerte temporal de lluvia y viento. La verdad, no me alarmé demasiado. Me gusta la lluvia. Soy de esos que esperan el invierno con entusiasmo. Sin embargo, este temporal terminó trayendo algo más que agua y viento. Me dejó varias historias y una sensación difícil de explicar. Miércoles 15 Como ya es costumbre, me encontré con Aurora en Santiago Centro. Nos gusta caminar sin demasiado apuro, dejando que la ciudad decida el rumbo de la conversación. Esa tarde la lluvia caía con calma, los paraguas se cruzaban entre las veredas y el olor a tierra mojada hacía que el invierno se sintiera un poco más vivo. Nuestra rutina nació de circunstancias poco amables que la vida nos presentó durante los veinte, pero terminó convirtiéndose en un lugar seguro para ambos. Mientras caminábamos bajo la lluvia, me di cuenta de que un temporal no solo altera las calles. También remueve aquello que cada uno lleva por dentro. Por mi parte, he aprendido a detenerme....

La mirada del otro

Mientras caminaba por las calles de Bandera junto a mi querida amiga Aurora, nos preguntábamos cuál es el verdadero límite del miedo y por qué, en tantas ocasiones, termina impulsándonos a reprimir aquello que realmente somos. Aurora es de esas personas que permanecen fieles a quienes les entregan cariño. Tiene una nobleza que pocas veces pasa desapercibida. Sin embargo, esa misma cualidad suele convertirse en un arma de doble filo cuando se encuentra con personas incapaces de mirar críticamente su propia manera de habitar el mundo. Cree en aquello que muchos consideran tradicional. Sueña con casarse, formar una familia y envejecer junto a la misma persona. Un sueño que, nos guste o no, todavía está profundamente ligado a la idea de éxito afectivo que heredamos de nuestra cultura. Siempre me ocurre algo con esos ideales. Siento que, en cierta medida, pueden limitar nuestro propio desarrollo cuando toda la atención se deposita sobre una ilusión. Y, como toda ilusión, también puede desva...

Lo que la noche esconde

 Es la madrugada del sábado 20 de junio. Aquí estoy: con 26 años, solo, desempleado y viviendo en mi apartamento, el cual se sostiene gracias a un seguro que, a decir verdad, y sumado a los pocos ahorros que tenía, me ha regalado varios meses de reflexión. Son las 03:12 horas. Con un cigarrillo en la mano, no puedo evitar preguntarme: ¿cómo es que llegué a este momento? ¿Será que cada decisión que he tomado me condujo inevitablemente hasta aquí? Durante la semana, mientras caminaba por la Plaza Yungay, recibí la llamada de mi querida amiga Cristina. Ella se ha dedicado al rubro industrial, un mundo dominado en su mayoría por hombres. Cristina, de 29 años, se caracteriza por su personalidad carismática y por una capacidad admirable para enfrentar situaciones de estrés. Siempre sale victoriosa y ha sabido ganarse su lugar en el rubro. Me comentó que estaba confundida por el actuar de su pareja... o mejor dicho, de su compañero sexual. Michael es de esos hombres que, frente a los ojos...

Variables invisibles

Una cita, una caminata por Santiago y una pregunta que no deja de rondarme: ¿realmente elegimos nuestro camino o solo seguimos las variables invisibles de la vida? ¿Será que la mera existencia se reduce a una acción involuntaria creada en cadena, precisamente para vivir? El día de hoy, mientras caminaba hacia el parque, trataba de convencerme de que tenía todo bajo control. Spoiler: claramente no lo tenía. Pensaba en las primeras impresiones y cuán determinantes pueden ser a la hora de conocer a alguien, sin darme cuenta de que en ese preciso momento se acercaba Daniel, a quien vería por primera vez. La ansiedad de conocer a alguien que te resulta atractivo por redes sociales, en ocasiones, tiende a jugar en contra. Pero en esta oportunidad coincidimos en algo curioso: la realidad y lo que la imagen representa en redes sociales generan un sesgo importante… la expectativa. A veces pienso que todos creemos decidir nuestro rumbo. Que cada decisión es nuestra. Unos quieren dejar huella y s...

Bienvenidos a Comprendiendo la Ciudad

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En el corazón de la ciudad, en medio de las estructuras de concreto y el ritmo incesante de la vida, te doy la bienvenida a mi pequeño rincón de pensamientos e historias. No soy un experto; simplemente soy un apasionado de la escritura y un observador curioso de la vida urbana. Como estudiante de psicología y amante de la escritura, este blog es mi escapada: un espacio para compartir pensamientos, reflexiones y opiniones sobre esta gran jungla de asfalto. “Comprendiendo la Ciudad” es un proyecto personal donde exploramos las emociones que laten en las calles y las narrativas que se entretejen en la urbe. Un viaje literario por las calles y plazas de la metrópolis, que puede crecer y evolucionar con el tiempo. Así que te invito a unirte a este viaje de autoexploración y reflexión, donde cada publicación es un pequeño experimento, una idea en desarrollo y un paso más para comprender la complejidad de la vida en la ciudad. Sin expectativas, solo con la promesa de explorar juntos —des...